Simplificando mucho, se puede decir que el modelo alemán se basa en una economía abierta, cuyo crecimiento radica no en el consumo sino en la exportación y está en una alta calidad tecnológica y de innovación
El país cuenta con un sistema educativo de calidad en todas las etapas y, en particular, con una excelente formación profesional. Esto repercute directamente en la productividad de los empleados.
La industria manufacturera ocupa el lugar central, tanto en el PIB como en el empleo. Y el tejido industrial está compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas muy sólidas, que se benefician de la alta tecnología y la buena formación. Además, obtienen su financiación a través de los bancos y no del mercado de capitales.
Una característica distintiva del país es el concepto de codeterminación (mitbestimmung), por la que los trabajadores participan en los procesos de decisión de las empresas.
Aunque los sindicatos son fuertes, trabajan de forma cooperativa con la empresa. Se consigue así una acción concertada para hacer frente a los problemas, moderar las exigencias sociales y repartir las cargas y beneficios equitativamente, lo que contribuye a generar confianza entre todos los actores sociales.
Todo ello permite que el país goce de un Estado del bienestar amplio pero no creciente, una competitividad empresarial envidiable y un equilibrio en la mayoría de los indicadores económicos.
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