- Los alemanes nunca se "tutean" en los negocios. Se les habla con los sufijos Herr, Frau, Doctor... (señor, señora, doctor...). En la conversación se prefieren mantener una distancia y nunca se toca a la otra persona (y mucho menos se dan una palmada en la espalda). Al contestar el teléfono se acostumbra a contestar con el apellido; por ejemplo Lintner gute Morgen (nunca "halo", "¿quién es?"). En cuanto al traje, los alemanes (aunque no son grandes estilistas) visten chaqueta y corbata... un vestido inapropiado dará una imagen de poca profesionalidad.
- A los alemanes les gustan las personas con las ideas claras; no soportan "dar vueltas" sobre un tema con personas poco concisas; si les hacen perder tiempo, pierden también los nervios. Por eso, si vamos a hablar de negocios con un alemán, mejor ir al grano directamente, expresarse la idea de forma clara.
- Después de la guerra mundial, los alemanes se han vuelto muy susceptibles a temas racistas. No les gusta hablar sobre los tópicos sobre el nazismo y no les harán gracia los chistes racistas.
- Los alemanes tienen una fuerte cultura del reciclaje. Suelen separar residuos orgánicos y envases en distintos contenedores. Los envases hay que lavarlos antes de tirarlos para evitar malos olores (la recogida de envases suele ser una vez a la semana).
- En Alemania es importante la puntualidad. Los alemanes no soportan a las personas que se retrasan o que aparecen antes de tiempo.
Entre otras...
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